Nuevo modelo educativo consensuado

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editorial_ceapaNo ha sido posible un pacto entre los partidos que apuestan por un cambio y esto nos ha dejado en una situación de incertidumbre a toda la comunidad educativa. Esperar al 26 de junio para decidir quién estará al frente del país, supone que miles de niños y niñas tengan que enfrentarse a las reválidas de 3ª y 6ª de primaria con las consecuencias negativas e irreversibles que pueden tener para su futuro, también supone que el alumnado con menos recursos económicos necesitará más nota para seguir estudiando ya que no sirve aprobar para pedir beca, y decidirán si se arriesgan a pedirla porque en el caso de no superar con éxito la mitad de las asignaturas, deberán devolver el importe de la beca tal como contempla la convocatoria oficial redactada por el MECD y que no va a ser modificado por permanecer en funciones el mismo gobierno que apostó por un modelo que entiende las becas como un premio y no como un derecho. Estas consecuencias se las hemos trasladado a los partidos políticos que han asistido al acto de presentación del documento base para una nueva ley de educación que CEAPA y 22 colectivos más hemos presentado en el Parlamento en uno de los últimos actos de esta breve legislatura.

El documento de 40 páginas que ha sido consensuado durante 2 años por colectivos representando a toda la comunidad, concentra los puntos de partida más importantes que queremos sean los ejes centrales de un nuevo modelo educativo que asuma como principios fundamentales el derecho a la educación y la igualdad. La sociedad rechaza el modelo actual -como ha manifestado en numerosas ocasiones- basado en la competitividad, en los logros individuales y con sus intereses supeditados a los grupos de poder. El nuevo modelo que queremos y necesitamos se basa en los intereses del alumnado por encima de todos los demás, en dotarlo de herramientas para que logre sus objetivos personales y colectivos y en formar ciudadanos en valores democráticos, solidarios, libres, empáticos, con criterio y felices.

Apostamos por una red única de centros con titularidad y gestión pública, desterrando el concepto clasista de libre elección de centro que solo beneficia a las empresas privadas y confunde a las familias concediéndoles un supuesto derecho que solo pretende desviar alumnado hacia la escuela concertada. Nuestros hijos e hijas tienen derecho a una escuela de calidad al lado de su domicilio, con un buen proyecto educativo, buenas instalaciones, con todos los servicios necesarios para cubrir las necesidades de los menores y las de conciliación familiar.

 

El nuevo modelo que queremos y necesitamos se basa en los intereses del alumnado por encima de todos los demás, en dotarlo de herramientas para que logre sus objetivos personales y colectivos y en formar ciudadanos en valores democráticos, solidarios, libres, empáticos, con criterio y felices.

 

Queremos una escuela laica, libre de adoctrinamientos de ningún tipo y sacando las religiones del currículo y del ámbito escolar.

Necesitamos un modelo educativo que garantice una educación pública, gratuita y de calidad de 0 a 18 años y se extienda a lo largo de la vida.

No queremos becas en las etapas obligatorias, queremos la gratuidad total tanto de material escolar, libros, transporte, comedor y una atención especial a la escuela rural dotándola de todo lo necesario para que se pueda ejercer el derecho a la educación de forma adecuada garantizando así la igualdad de oportunidades en un sistema que debe ser compensador de desigualdades de origen.

Necesitamos que los comedores escolares sean gestionados por toda la comunidad, se abastezcan con productos de proximidad, ecológicos, incluyendo en el proyecto de centro información y formación para toda la comunidad educativa sobre la realidad del entorno, productos que se producen, cuidado del medio ambiente, consumo sostenible, planes de alimentación adecuados y cualquier actividad que ayude a valorar y mantener el entorno.

Queremos que el nuevo modelo cuente con la participación de toda la comunidad educativa y con un concepto diferente de los modelos anteriores en el que se valore el trabajo de las AMPAs y se considere a las familias como otro pilar fundamental para la gestión integral del centro y en el que las decisiones se tomen por consenso y participación paritaria.

El alumnado necesita que por fin el modelo educativo piense en él y garantice sus necesidades como ciudadano individual y colectivo y para eso es necesario:

  • Que sus profesores estén formados de manera adecuada a cada etapa educativa adquiriendo los conocimientos pedagógicos, académicos, habilidades sociales de manera inicial y continua a lo largo de su vida profesional, siendo apoyados para ello por la Administración.
  • Tener una plaza escolar con todos los recursos necesarios cerca de su domicilio adaptada a su edad biológica y, si no es posible, que se doten más recursos para que el desplazamiento, comedor y cualquier otro servicio, sea puesto a su disposición de forma gratuita.
  • Que el centro escolar esté abierto a la comunidad fuera del horario lectivo para que pueda desarrollar cualquier otra actividad que le ayude en su desarrollo.
  • Que se cambien los currículos y se adapten a la sociedad actual con unos mínimos dejando libertad para desarrollar el proyecto educativo a los centros, alejando los contenidos cargados de academicismo que no despiertan el interés del alumnado.

Un currículo diversificado e integrador que contenga saberes que sean revisables y discutibles para construir una ciudadanía informada y crítica.

  • La estructura actual de las materias y la organización de los tiempos y espacios no responde a las necesidades del proceso de aprendizaje del alumnado. Proponemos un cambio que corrija la excesiva compartimentación del conocimiento, que asegure una oferta equilibrada y consensuada por la comunidad educativa partiendo de las necesidades e intereses del alumnado y que respete los diferentes ritmos de aprendizaje. Esto lleva a limitar tanto el uso de libros de texto como los libros digitales porque muchas veces, se utilizan estos últimos simplemente para realizar ejercicios continuando con la misma metodología tradicional.
  • Sistematizar una atención personalizada desde el principio de la escolarización para evitar suspender al alumno o que repita curso.
  • Reconocer el principio de inclusión como una cualidad inherente a la educación en la enseñanza pública, única forma de garantizar el derecho a la educación en condiciones de equidad.
  • Distribuir los tiempos escolares para que se adapten a las necesidades reales del alumnado flexibilizando horarios de materias, descansos, actividades, lectura, planes de convivencia, trabajo individual. Garantizar los tiempos personales, familiares y sociales que los menores necesitan para su adecuado desarrollo integral, para su ocio y su descanso.

Todo esto, acompañado de nueva metodología, participación, autonomía, igualdad, amor y respeto a lo público, integración, democracia, solidaridad, conocimiento del entorno, aceptación de la diversidad, respeto, convivencia pacífica, conciliación, inversión suficiente y voluntad política para aceptar las propuestas de la comunidad educativa, harán que podamos llegar a tener en este país una ley educativa que transforme nuestra sociedad en la que los ciudadanos y ciudadanos nos merecemos.