La Gomera en Silbo

| 0

Aristófanes aludía en repetidas ocasiones a la ingratitud de los espectadores, prestos siempre a silbar a los poetas ancianos y a la volubilidad y mal gusto del público. Y es que el acto de silbar siempre ha ido sujeto a las sensaciones, o mejor dicho a las emociones. Cualquier acto, por nimio que sea, lo refrendamos con un silbido. El amor, los nervios, la desaprobación o el mismísimo miedo, siempre tienen cabida para un acto tan mundano como  el silbar.

Quizá haya otros sitios, pero en ninguno el acto de silbar haya contribuido tanto a la supervivencia de un pueblo. En La Gomera se silba, no como un acto de emociones, sino como un modo de vida. Se silba, se habla y se dialoga. El Silbo gomero, lleva siglos uniendo barrancos, montañas y parajes en esa isla de las Canarias. En definitiva, el Silbo, cose las costuras de una isla cicatrizada por profundos barrancos. Desde que el primer ser humano habitó en la isla, aprendió a sortear los desniveles a golpe de pulmón y agudo sonido. Luego al sonido vendrían los códigos donde se catapultan las palabras, estas se elevaban en frases y al final del recorrido aéreo, caen como un diálogo. La Gomera silbada, unida y dialogada por un sonido que es tan antiguo como el propio ser humano.

Los gomeros crearon un lenguaje sustitutivo, sintético y único. Con el cual son capaces de  transmitir e intercambiar una gama ilimitada de mensajes a larga distancia (hasta 5 Km.), reproduciendo las características sonoras de una lengua hablada. Incluso, el gomero ha podido trasladar sus giros, y sus expresiones a este lenguaje, que ya hoy es patrimonio de todos.

Se trata del único lenguaje silbado conocido que es practicado por una comunidad numerosa (más de 22.000 personas). El Silbo Gomero lo podemos calificar como una manifestación cultural vertebrada en  la sociedad de la isla. Se desarrolla tanto desde los aspectos sociales, culturales hasta los económicos. Hoy nadie duda que su origen sea Prehispánico, la duda es si pudo venir desde el continente africano o se creó y desarrolló en el marco de la isla. Lo que sí sabemos, es que se ha sido transmitido de maestros a discípulos a lo largo de siglos.

El silbo gomero reemplaza las vocales y consonantes del español por silbidos: dos silbidos diferenciados sustituyen a las cinco vocales españolas; cuatro a las consonantes y a través de estos seis silbidos se pueden expresar más de 4.000 conceptos. Los silbidos se distinguen por su tono y su interrupción o continuidad. Los silbadores funcionan como un codificador y un descodificador. Pero querido lector no se asuste, con una corta práctica, y una vez que han adquirido práctica suficiente, usted podría transmitir con silbidos todo tipo de mensajes en el paisaje abrupto de La Gomera.

Por lo tanto, posee un valor excepcional, como muestra del genio creador humano y de una cultura propia. Además de tratarse de un sistema adaptado y desarrollado, para facilitar la supervivencia en un entorno concreto. Los gomeros lo han dotado de una gran complejidad técnica y estética. Todo esto, sumado hizo que obtuviera de manera muy merecida la protección de la UNESCO, considerándolo Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en Septiembre del 2009.

A fin de preservar este legado tradicional e histórico, el Gobierno de Canarias ha incluido el silbo gomero como asignatura obligatoria, desde Infantil hasta 4º de la E.S.O., en todos los colegios de Primaria de La Gomera. Con ello se garantizará, la conservación de este bien preciado, dejando para las generaciones futuras un Silbo rescatado y en pleno funcionamiento.  El Silbo, saltó desde las medianías hasta las aulas, desempeñando hoy otras funciones que se expande más allá de los límites del mundo rural.

Carlos Jesús Pérez  Simancas

 

“Silba, silba sin descanso,

hasta llamar a la puerta

de los que en lucha cayeron

con la rebeldía a cuestas.

Sílbame el Garajonay,

que va siempre sin pareja

bailando el santodomingo

camino de las estrellas”.

Gomera- Pedro García Cabrera