Editorial

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La Constitución de 1812 en el Título IX de la Instrucción pública, en su artículo 366 decía: “En todos los pueblos de la Monarquía se establecerán escuelas de primeras letras, en las que se enseñará a los niños a leer, a escribir y contar…”.

Las Cortes fueron las encargadas de velar por la instrucción pública, se creó un plan general y uniforme de enseñanza y una dirección general de estudios, dependiente del gobierno y que debía ejercer la función inspectora de la enseñanza pública.

El conocido como “Informe Quintana” redactado en apenas seis meses fue elaborado en la ciudad de Cádiz y firmado el 9 de septiembre de 1813. En dicho informe, los diputados liberales plasmaron los principios más puros del liberalismo español en materia educativa. Se puede decir que fue el principio de la gratuidad de la enseñanza, que tan solo duró hasta el año 1836 con el reinado de Isabel II.

La Constitución española de 1978 dice en su artículo 27.4 “La enseñanza básica es obligatoria y gratuita”.

CEAPA en el artículo 2.2 dice “La escolarización total de 0 a 18 años gratuita dentro de la red pública”.

Se suele decir que la enseñanza obligatoria en España es gratuita, es decir, colegios, institutos y profesorado, por lo que las familias no tienen que pagar, aunque en realidad lo pagamos con nuestros impuestos.

Sin embargo, cuando estamos inmersos con nuestros hijos e hijas dentro de este mundo de la educación, nos damos cuenta de que estamos bastante alejados del ideal de una gratuidad educativa que lo abarque todo, siendo solo una parte lo que sí está recogido.

Libros, clases de apoyo escolar, actividades complementarias, transporte, comedores, materiales de aula, uniformes, material deportivo, etc. no son gratuitos y tienen que ser las familias, las que con un gran esfuerzo doten a sus hijas e hijos para que no les falte de nada a la hora de ir a los centros.

Son muchas las familias que no pueden dar la cobertura adecuada a sus hijos e hijas, lo que supone un gran desfase a la hora de poder seguir el ritmo escolar.

Hay comunidades donde se ayuda a parte del alumnado con los libros de texto, pero tienen que esperar hasta dos meses una vez comenzado el curso para recibir dicho material.

El refuerzo educativo es un verdadero problema para las familias con falta de recursos, porque apenas hay medios dentro de la escuela para poder desarrollarlos, por lo que tienen que depender de sus propios recursos para sacarlos adelante.

Luego tenemos el punto de que a las familias se les habla de la escuela concertada, como centros gratuitos donde no hay que pagar ningún tipo de cuota. Sin embargo, dicha gratuidad está en entredicho.

Lo primero es la obligatoriedad, en la mayoría de este tipo de centros, de los uniformes, vendidos a precios bastante más elevados por el propio centro, de los libros, también vendidos por el propio centro, de material escolar, igual que lo anterior, incluso la obligatoriedad de realizar actividades extraescolares en horario lectivo, del tipo piscina, ábaco, idioma chino, etc.

También hay que hablar sobre los “donativos”, que es una excusa que aprovecha la escuela concertada, ya que según lo establecido en la ley no puede cobrar a las familias por ser un sistema gratuito.

Un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios dice que casi todos los colegios concertados cobran cuotas por la educación obligatoria pese a que, al estar financiados con fondos públicos, no deberían hacerlo.  En dicho estudio se refleja que el 91% de los centros informan a las familias de los estudiantes de Primaria de la obligación de pagar algún tipo de cuota, ya sea en forma de donación o justificada por la prestación de unos determinados servicios que se ofrecen sin opción a renunciar a ellos.

Hay otro estudio realizado por la FAPA Giner de los Ríos donde el cien por cien de los colegios visitados cobra una cuota a las familias. La media de 157 euros, lo que hace realmente que no se pueda hablar de gratuidad escolar.

En el mes de noviembre, hacienda ha mandado un comunicado donde dice que las cuotas de la escuela concertada no desgravarán como donativos. Aquí se deja claro que el engaño que han venido sufriendo las familias no ha sido una cuestión inventada, sino algo que se viene produciendo desde hace muchos años y a lo que no se le ha querido poner fin.

Esperamos que la administración educativa, para la escuela pública configure una ley que lleve a dicha escuela a la gratuidad total y que, además, mientras no suprima la escuela concertada, la obligue a cumplir las leyes vigentes.