Cómo conseguir una educación pública de calidad en condiciones de desigualdad

| 0

logo_fapa_segoviaFEDAMPA Segovia


4_5_FAPA_segoviaFEDAMPA reivindica una educación pública de calidad, y rechaza la apuesta de las Administraciones por la escuela privada (concertada), lo que conlleva menos recursos económicos, materiales y personales para la enseñanza pública.

Con frecuencia, la federación recibe denuncias de sus socios acerca de sustituciones tardías del profesorado, falta de materiales, recursos tecnológicos obsoletos, instalaciones ruinosas, deficiencias en el transporte o menús con gusanos. Problemas que se acusan todavía más en la no menos importante, pero sí menos visible, escuela rural.

Los centros públicos de nuestra provincia y la educación que en ellos se imparte se está deteriorando progresivamente, ya que la Administración, que es la encargada de protegerla, se está dedicando a dañar los pilares que la sustentan: una enseñanza de calidad, con herramientas de calidad e instalaciones de calidad.

¿Contamos con una enseñanza de calidad? Los docentes han mejorado sus conocimientos en idiomas, tics, cursos de reciclaje.., pero muchos de ellos, interinos, han sido despedidos, las jubilaciones no son renovadas, ha aumentado la ratio de los alumnos,  disminuido la inversión en profesorado de apoyo y/o compensatoria y se va a crear la figura del “profesor becario”.

¿Contamos con herramientas de calidad? Los centros cuentan con dotaciones informáticas mínimas para desarrollar Red 21, Plan Director y certificados TIC, no pueden renovar ni un solo equipo y apenas se mantienen los ya existentes.

¿Contamos con instalaciones de calidad? Las peticiones de los centros sobre infraestructuras son cada vez más numerosas y casi siempre desatendidas, bien por alegaciones de falta de presupuesto o por conflicto de competencias entre Administraciones.

Además, la LOMCE ha arrebatado la capacidad de decisión de las familias en los Consejos Escolares. Las campañas de matriculación no benefician a la red pública. Se someterá a los alumnos a pruebas de evaluación externas, que sólo servirán para establecer comparativas entre centros, que discriminarán a aquellos que tienen alumnos con necesidades educativas especiales, porque es imposible favorecer la inclusividad y atender a esa diversidad, con menos herramientas y menos profesionales.

Por todo lo dicho y porque FEDAMPA cree en la educación como un derecho, en palabras de Pedro Uruñuela, sólo nos queda “contarlo y pelearlo”.