CEAPA denuncia la falsedad de la información difundida después del encuentro entre el Secretario de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades y el presidente de ANELE

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Foto Noticia 5Era lógico que el presidente de una asociación de empresas privadas, cuyas cuentas de resultados dependen del material de enseñanza que compramos tanto las Administraciones como las familias, agradeciera y felicitara al Ministerio cuando sus responsables le contaron con alegría que han metido en sus arcas 51 millones de euros de fondos públicos que han salido del bolsillo de todos los españoles. 51 millones de euros que, una vez más, sirvieron para seguir engordando a las empresas privadas en la línea de las políticas “liberales” que había mantenido este Gobierno desde su primer día de mandato. Un Gobierno que había impuesto una ley (la LOMCE) en contra de todos los agentes que intervienen en el proceso educativo; todos menos, claro está, las empresas privadas que viven a costa del erario público.

Cuando en todo el país, Confederaciones, Federaciones, Asociaciones de Padres y Madres, docentes, familias y algunas Administraciones trabajábamos juntos para lograr una educación pública gratuita, en la que no solo no gastaran dinero las familias sino que se racionalizara el gasto público reutilizando los libros y utilizando otro tipo de material didáctico más acorde con la realidad tecnológica del siglo XXI, vimos enfrente el intento de las empresas editoriales en seguir con los métodos tradicionales que tantos beneficios les habían generado.

Como intento de una empresa privada, es lógico, pero en este caso son empresas privadas que viven fundamentalmente de vaciar el bolsillo de las familias, tanto por medio de sus impuestos cuando la que compra es la Administración, como por la compra de libros y material escolar que nos imponen los centros escolares. Indirectamente, el Gobierno, con el cambio de ley y currículos, les sirvió de justificación. Gobierno y editoriales se apoyaron mutuamente porque tienen un objetivo común: imponer sus deseos; unos la venta, otros la LOMCE.

Hasta aquí, salvo por la implantación de la LOMCE, es una situación que se repite año tras año y que no nos coge de sorpresa a las familias, pero lo que CEAPA no pudo consentir es que se mintiera a la opinión pública y se diera un tinte “festivo” con declaraciones como las que se hicieron el pasado 15 de septiembre en las que se afirmaba que “el curso había comenzado con total normalidad en todas las Comunidades Autónomas, ya que en todas las regiones se han comprado los libros de texto con el nuevo currículum de la LOMCE por parte de todas las familias”. Esto es para ellos la normalidad: que todas las familias compren los libros de texto. Es “normal”, por lo que se vio, tanto para el Gobierno como para las editoriales, pero no para las familias que tenían que comprarlos.

En muchos centros había docentes en los que concurren cualificación con concienciación y, debido a ello, hacía tiempo que habían comenzado a utilizar otros recursos didácticos alejados de los libros de texto convencionales y, por lo tanto, ya había muchas familias que no tenían que peregrinar a las librerías para dejar el salario de septiembre en la compra de libros de texto para sus hijos e hijas.

Estas declaraciones supusieron también una falta de respeto hacia todas las familias solidarias que estaban donando los libros de texto y a todas las Asociaciones de Padres y Madres que estaban organizando y sacando adelante sus bancos de libros.

Ni se había empezado con “normalidad”, ni todas las familias habían comprado los libros de texto con el currículo LOMCE, que no “currículum” como dice el Ministerio en su nota de prensa.