El preocupante consumo de alcohol en menores en España. Un breve enfoque y oferta de posibles propuestas de actuación desde la familia

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Miguel Ángel Rodríguez Felipe. Subdirector de Estudios y Programas. FAD.

Rocío Paños Babín. Jefa del Equipo de Actuaciones con Familias. FAD

 

El consumo de alcohol por parte de menores en España es un hecho preocupante, por el nivel de su prevalencia y el volumen y naturaleza de los problemas relacionados con dicha conducta, sin olvidar de que se trata de algo prohibido por la legislación española.

Baste señalar, para definir de qué estamos hablando, que según la última encuesta ESTUDES 2014/15, realizada a miles de menores escolarizados, de entre 14 y 18 años por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas:

  • Más de un millón y medio de menores (68,2%) han bebido alcohol en los treinta días anteriores a la realización de la encuesta.
  • 000 menores se han iniciado en el consumo de alcohol en el último año.
  • 500 beben a diario.
  • Casi 490.000 (22%), declaran haberse emborrachado en el último mes.

Esa encuesta y otras investigaciones (incluyendo alguna de la propia FAD), nos muestran un escenario en el que, además de los datos, encontramos en este colectivo adolescente una relativamente reducida percepción de riesgo asociado al consumo de alcohol (salvo consumos diarios), una alta disponibilidad asociada a la sustancia y una importante presencia de patrones de consumo de alcohol claramente abusivos (el denominado “consumo de atracón”), además de su presencia en policonsumos de otras sustancias.

Ante tal estado de cosas, exponemos brevemente los elementos más definitorios de la posición que la FAD defiende a la hora de interpretar esta realidad y para actuar frente a ella.

En primer lugar, entendemos que el propio consumo de alcohol está muy presente en nuestra realidad y cultura, forma parte de nuestra manera colectiva de ser y relacionarnos. Pero también creemos que en ese consumo está el origen de problemas tanto colectivos como personales, siendo los más numerosos y graves entre los relacionados con las sustancias psicoactivas, y que no pueden ser negados ni minimizados.

Por otro lado, la ya señalada preocupante extensión del consumo (y de los problemas) en el colectivo de menores no puede ser enfocada de modo separado respecto del resto de la sociedad. Las y los menores no son ajenos a la dinámica social global, participan tanto de sus valores como de sus potenciales disfuncionalidades, que no pueden ser enfrentadas de un modo exclusivo y limitado, sin tener como referencia el contexto del que surgen. Quizá el primer paso para ese acercamiento a la conducta adolescente de consumo de alcohol sea buscar y analizar sus razones, su propia lógica, desechando visiones cargadas de prejuicios que simplifican excesivamente dichas conductas al considerarlas patológicas o fruto de un desequilibrio de la etapa adolescente.

Teniendo como punto de partida las premisas señaladas, desde la FAD creemos que un acercamiento que pretenda reducir y prevenir conductas adolescentes de consumo de alcohol y problemas relacionados con las mismas, no debe centrarse sólo en medidas normativas y de control. La complejidad del fenómeno requiere un enfoque integral y colectivo. Desde la constatación de que el colectivo adolescente busca y necesita su propio espacio e interacciones, cada institución o sector social debe ser consciente de los valores que transmite y de que tiene su propio papel en la intervención: las administraciones públicas legislando y velando por el cumplimiento de la ley, la familia socializando a menores en la responsabilidad desde la autonomía, la escuela educando, los medios de comunicación siendo más rigurosos y menos ambiguos y la sociedad en su conjunto evitando la institucionalización del exceso alcohólico en según qué momentos mientras estigmatiza el de los menores.

Desde la FAD aprovechamos este espacio para reafirmar nuestro compromiso de colaboración activa en la actuación frente a esta situación. Seguiremos tratando de contribuir al fomento de valores ciudadanos de libertad, autonomía, compromiso y solidaridad, como la base con la que, desde un compromiso colectivo, podamos entre todas las personas abordar con ciertas perspectivas de éxito un desafío tan amplio y complejo. De hecho, hemos iniciado una movilización social al respecto, en la que participa activamente CEAPA, junto con otras entidades y plataformas educativas y sociales, que pretende aglutinar esfuerzos en materia preventiva del consumo de alcohol en menores y visibilizar la complejidad e imperiosa necesidad de un abordaje global y responsable de toda nuestra sociedad.

Con ánimo propositivo, no queríamos finalizar sin recordar algunas de las recomendaciones que, desde la experiencia, parecen ser útiles para las familias, en su decisivo papel educador y socializador, en lo que a los consumos de alcohol en menores respecta.

¿Qué podemos hacer desde la familia para prevenir?

  • Enseñar comportamientos y hábitos saludables, y actitudes favorables al propio cuidado y al de los demás.
  • Promover un clima familiar afectivo positivo, donde prevalezcan las actitudes de reconocimiento y respeto, una comunicación fluida y manifestaciones de cariño y afecto incondicional.
  • Establecer un sistema coherente de normas y límites, adaptados a la edad de nuestras hijas e hijos.
  • Fomentar los valores prosociales (participación, solidaridad, diálogo, paz,…) para favorecer la convivencia y las relaciones positivas con las demás personas.
  • Desarrollar actitudes críticas, enseñarles a asumir responsabilidades y practicar recursos de autocontrol, de manera que favorezcamos su autonomía, su seguridad y su confianza y puedan tomar decisiones de una manera más responsable.
  • Regular nuestro propio consumo (si lo tenemos), llevando a cabo un consumo responsable, moderado y respetuoso.

¿Cómo podemos actuar ante una sospecha de consumo de alcohol?

  • Actuar desde el sentido común y la prudencia, valorando la dimensión y la gravedad del problema, tratando de ajustar nuestra reacción a la situación de forma proporcionada.
  • Fomentar que los canales de comunicación se mantengan abiertos. Es normal sentir preocupación y desorientación, pero no podemos dejarnos guiar por la pérdida de control y el alarmismo, que suelen conllevar mayor angustia.
  • Evitar acusaciones, posturas excesivamente rígidas y coercitivas, y actitudes controladoras y fiscalizadoras, por ejemplo registrando pertenencias y habitaciones: no se obtiene certeza del consumo y provoca respuestas evasivas y de negación, rechazo y enfado. Lo más probable es que se viva como una traición a la confianza, dificultando un adecuado afrontamiento de la situación.

¿Qué podemos hacer si ya existe un consumo de alcohol reiterado?

  • Intentar conocer la situación real del problema, valorando su importancia y detectando cuál puede ser la función que cumple el alcohol en él o ella (mejorar su autoestima, facilitar las relaciones, evadirse de un problema,…). Analizar las circunstancias que le llevaron a consumir.
  • Buscar el momento adecuado para hablar: no interrogar, mencionar los propios sentimientos, iniciar el diálogo respetando lo que quiera contar, escuchar, etc. Se trata de transmitir una actitud comprensiva de ayuda, que sienta apoyo, no rechazo ni juicio.
  • Buscar soluciones conjuntamente, alcanzando acuerdos que dificulten el mantenimiento del consumo. El objetivo no solo es evitar el consumo, sino también conseguir que aprenda a tomar decisiones propias y saludables.
  • Dedicarle más tiempo y prestarle más atención, no solo cuando consuma o sea fuente de problemas. Programar alguna actividad conjunta que fomente el sentimiento de pertenencia a la familia.
  • Pedir ayuda a personas especialistas.

Más información:

Plan Nacional sobre Drogas: www.pnsd.msssi.gob.es

Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD): www.fad.es http://enfamiliafad.org

Desde la FAD ofrecemos dos servicios telefónicos gratuitos, de lunes a viernes, de 9 a 21 horas:

  • 900 16 15 15 de información sobre drogas y adicciones
  • 900 22 22 29 de orientación familiar
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