Pruebas extraordinarias y evaluación en Aragón

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En Aragón nos encontramos inmersos en un debate recurrente que hace años hemos tenido y que se reproduce cíclicamente: cuándo fijar las pruebas extraordinarias en Secundaria.

La llegada de la LOE en el año 2006 trajo consigo la recuperación de las pruebas extraordinarias, herencia directa de la breve LOCE, que no se estaban realizando con anterioridad en un contexto en el que la evaluación continua formaba parte del fundamento en el proceso de enseñanza aprendizaje. Desde FAPAR no hemos considerado necesarias en una etapa obligatoria, las pruebas extraordinarias, por eso, rechazamos su recuperación, pero, obligados a fijarlas por estar sujetas a Ley Orgánica, nuestra posición ha sido siempre la de que se realicen cuando garanticen la evaluación continua, en septiembre esto no parece posible, y puedan ser preparadas desde los propios centros, por el profesorado de nuestros hijos e hijas, garantizando que las condiciones culturales o económicas de las familias, no suponen un desequilibrio en la necesaria igualdad de oportunidades de la que la Escuela debe ser garante indiscutible.

No nos gusta el debate sobre pruebas extraordinarias en septiembre o junio, porque lo que de verdad creemos importante es hablar de las necesidades del alumnado, de cómo se satisfacen y del proceso evaluativo y que este, de verdad sea continuo y garante de una formación íntegra. Desde la LOGSE, todas las Leyes han mantenido al lado de la evaluación el adjetivo “continua”, pero la realidad, a la hora de ponerlo en práctica se aleja considerablemente cuando se confunde evaluación con calificación y cuando la primera se basa exclusivamente en un examen puntual, que es lo que, sin duda, sucede cuando  esa prueba extraordinaria se hace en septiembre.

Aragón fijó esa prueba en junio cuando la LOE obligaba a realizarla, luego, con la llegada del PP en el curso 2012-2013, pasó a celebrarse en septiembre con un argumento que a muchas familias convenció: se trataba de dar una oportunidad de aprobar a los chicos y chicas y con un verano en medio, esta estaba garantizada. Pero la realidad es muy tozuda y siete años después los resultados dicen que no han mejorado los niveles de promoción de nuestro alumnado y que esa premisa, se ha demostrado falsa. Así que, ahora, volvemos al debate inicial  y estamos debatiendo, una vez más, sobre las fechas de las pruebas extraordinarias. Y en FAPAR reiteramos nuestros argumentos sobre evaluación, añadiendo, porque de algo nos ha de servir la experiencia, que no se reproduzcan errores del pasado y que si se fijan en junio, se haga con el compromiso de evaluación continua.

 

Flor Miguel

Presidenta de FAPAR