El acoso escolar a la población LGTB.

publicado en: Artículos especiales | 0

Jesús Generelo, Presidente de la FELGTB

 

No d20 Foto 3 Articulo acoso escolar LGTGescubro nada al decir que el acoso está implantado de manera intolerable en nuestro sistema educativo. Si existe el acoso, nada más tiene sentido. Supone el fracaso rotundo del sistema porque permite que la violencia se instale cómodamente en nuestra convivencia, en nuestro sistema de valores y, lo que es peor, en nuestro sistema de transmisión de valores.

Diversos estudios muestran que entre todos los odiosos motivos de acoso, uno de los más extendidos –si no el que más- es el que se produce por orientación sexual o identidad de género, reales o percibidas. Esto último es importante porque conviene destacar que el acoso homofóbico[i], o transfóbico, que ahora preferimos llamar, para ser más incluyentes, acoso LGTBfóbico, no solo afecta al alumnado –y al profesorado- LGTB[ii]. Se trata de un poderoso mecanismo de control sobre cualquier disidencia de las normas de género u orientación sexual. Ataca a los LGTB si son percibidos o sospechados como tales, pero también a los varones que no responden al modelo de masculinidad predominante, a las chicas que no se someten a su marcado rol de género, a quienes se cuestionan, a quien todavía no ha definido su identidad sexual, a hijas/os de familias LGTB, etc.

Diversos estudios muestran que entre todos los odiosos motivos de acoso, uno de los más extendidos –si no el que más- es el que se produce por orientación sexual o identidad de género, reales o percibidas.

Se trata de un modelo de acoso muy específico, sistémico y difícilmente reconocible por diversos motivos:

  1. La invisibilidad de las víctimas. La mayoría no son reconocibles y, además, no quieren ser reconocidas.
  2. La falta de apoyo familiar. Puesto que la mayoría de las familias presupone la heterosexualidad de sus hijas/os, difícil va a ser estar alerta de los riesgos que conlleva el no cumplimiento de estas expectativas.
  3. El contagio del estigma. El miedo a ser identificado como LGTB hace que muchos compañeros no se atrevan a prestar ayuda al compañero/a acosado/a, puesto que el estigma puede recaer sobre ellos.
  4. El horizonte de la injuria. Los menores LGTB no solo crecen con la posibilidad del acoso hacia sus personas, sino con la permanente sombra del insulto LGTBfóbico sobre sus cabezas. “Maricón” es el insulto más extendido y permanente.
  5. El continuo de la exclusión. No se trata de una exclusión que se manifiesta solo en contexto escolar, sino que las/los adolescentes LGTB pueden sufrirla en todos y cada uno de los ámbitos de su vida.
  6. La normalización del acoso. Aunque esto sucede en otros casos, la población LGTB convive con frecuencia con la idea de que salirse de una norma social tan básica conlleva necesariamente una “penitencia”. Especialmente cuando esto sucede, como hemos visto en el anterior punto, con ese continuo de la exclusión que puede llegar a anularles la autoestima.

20 Foto 2 Articulo acoso escolar LGTG

Las cifras de la violencia ejercida sobre menores LGTB+ son extremadamente preocupantes:

  • En el estudio “Jóvenes LGTB”[iii], el 55% de los encuestados (64’5% entre los varones) afirmaba haber sufrido algún tipo de violencia psicológica y/o física en la escuela.
  • Según el estudio “Jóvenes y Diversidad Sexual”[iv], realizado por el CIS para el INJUVE, el 6’4% ha presenciado palizas a personas del colectivo LGTB, y el 79% algún tipo de insulto o agresión.
  • Las consecuencias de todo esto son, con demasiada frecuencia, devastadoras. De los 625 jóvenes que afirmaban haber sufrido esta modalidad de acoso y que participaron en el estudio “Acoso escolar homofóbico y riesgo de suicidio en adolescentes LGB”[v], el 43% había ideado el suicidio; el 35% lo había preparado; y el 17% lo había intentado en una o varias ocasiones. Índices 3 veces superiores a los de la población joven en general.

Es imprescindible implementar protocolos de intervención ante el acoso que incluyan implícitamente y de manera desarrollada, el acoso LGTBfóbico. Pero puesto que es un acoso difícil de detectar, es preciso trabajar proactivamente en la prevención.

Es preciso, urgente, acabar con la ley del silencio que pesa sobre la Diversidad Sexual y de Género. Hay que introducirla en los Planes Educativos de los Centros, en todos los documentos de trabajo, en los objetivos del departamento de orientación, en los currículos de las asignaturas, en las actividades extraescolares y de las AMPAs…

El acoso LGTBfóbico, no solo afecta al alumnado –y al profesorado- LGTB. Se trata de un poderoso mecanismo de control sobre cualquier disidencia de las normas de género u orientación sexual.

Hay que romper con esa normalización de la LGTBfobia. No tolerando, por ejemplo, que un insulto como “maricón” esté permanentemente presente en las bocas de los alumnos (y de profesores, y de familiares), en los pupitres, en las pizarras, en el horizonte, como veíamos, de los jóvenes LGTB. Porque no se trata de un insulto más. Insulta a quien lo recibe, por supuesto, pero también avisa a navegantes: las normas de género, de masculinidad, son estas, ay de ti si las incumples.

20 Foto 1 Articulo acoso escolar LGTGDebemos desterrar, igualmente, la estúpida idea de que en un aula no hay adolescentes LGTB (se escucha tanto, todavía). Es falso en todas las ocasiones y demuestra la falta de interés del profesorado que lo afirma por conocer la diversidad de su alumnado.

Hay que dejar de presuponer la heterosexualidad de las personas, extraer la DSG del terreno del cuchicheo o del cotilleo e instalarla en la conversación legitimada, en el devenir explícito del día a día escolar. Porque no solo es educativo lo que se dice, sino también lo que se calla o se oculta.

Es imprescindible implementar protocolos de intervención ante el acoso que incluyan implícitamente y de manera desarrollada, el acoso LGTBfóbico.

No esperemos a que nuestros hijos e hijas o nuestro alumnado toquen a nuestras puertas, dejémoslas evidentemente abiertas mucho antes de que puedan necesitarlas. Y atendamos a lo que de positivo nos muestran los estudios mencionados: aquellos alumnos y alumnas que han recibido educación en Diversidad Sexual y de Género reducen considerablemente sus niveles de rechazo.

La sociedad española está haciendo sus deberes a buen ritmo. El sistema escolar, en cambio, todavía no. ¿A qué estamos esperando?

[i] Entiéndase por homofobia cualquiera de sus manifestaciones: lesbofobia, bifobia, plumofobia…

[ii] LGTB: Lesbianas, gais, transexuales, bisexuales y, en general, cualquier manifestación de desacuerdo con la norma heterosexual y cisexual.

[iii] Garchitorena, Marta: Jóvenes LGTB. FELGTB, 2009.

[iv] INJUVE: Jóvenes y diversidad sexual, 2011.

[v] Generelo, Jesús: Acoso escolar homofóbico y riesgo de suicidio en adolescentes lesbianas, gais y bisexuales, COGAM/FELGTB, 2012.