Dislexia, mucho más que tener dificultades para leer y escribir

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Araceli Salas
Educadora Infantil, Psicomotricista y Fundadora de Disfam (Asociación Dislexia y Familia)

La dislexiaFoto 1 es un trastorno de aprendizaje, de origen neurobiológico y con una fuerte carga hereditaria, afecta a un 10% de la población y 4 de cada 6 fracasos escolares están relacionados directa o indirectamente con la dislexia. Consiste principalmente en presentar dificultades específicas y persistentes a la hora de leer y de escribir, existiendo también dificultades en otras áreas como pueden ser: la comprensión lectora, la atención, baja memoria a corto plazo, dificultades para integrar las nociones de espacio y tiempo (días de la semana, meses del año, gestión del tiempo…), diferenciar entre derecha e izquierda, letra en ocasiones ilegible…todo ello a pesar de tener una inteligencia normal o por encima de la media y haber tenido una escolarización adecuada.

Debemos tener muy presente que no existen dos casos idénticos y que también existen diferentes grados, por lo que no debemos comparar, ya que pueden darse muchas diferencias entre los síntomas de un caso con otro. La dislexia suele venir acompañada de diferentes trastornos asociados, los más comunes son: TDAH, Trastorno de Coordinación (Dispraxia), Discalculia y Trastornos emocionales.

“Ellos nos cuentan que se sienten “inútiles o tontos” y empiezan a somatizar. Pero, si tienen suerte, tal vez alguien al escucharles les dice que todo lo que están viviendo y todo lo que sienten tiene un nombre y que posiblemente puede ser DISLEXIA”

Pero, ¿qué significa realmente tener dislexia, para un niño o un adolescente, que se pasa unas 6 horas de media en el colegio?, ¿cómo se siente?, ¿cuáles son sus mayores dificultades?, ¿puede aprender en igualdad de condiciones que el resto de su clase?

Para poder dar respuestas, lo primero que deberíamos hacer es preguntárselo directamente a ellos. En demasiadas ocasiones las familias tendemos a hablar con los profesionales y podemos caer en el error de no prestar atención y escuchar a los verdaderos protagonistas de toda esta historia: los niños, niñas y adolescentes con dislexia.

Ellos nos cuentan en DISFAM que se sienten muy pero que muy cansados… cansados del día a día fuera de su zona de confort, de esforzarse muchísimo y que el resultado sea invisible, de pasarse horas y horas en casa haciendo las tareas o estudiando y quedarse al día siguiente bloqueados ante el examen, de llegar a casa y al abrir el cuaderno, no poder entender ni su propia letra, de equivocarse de libro, de ejercicio, de tener que leer en voz alta delante de todos su compañeros, pasando vergüenza y con la tensión que ello les provoca, de ser conscientes de que leen más despacio y que en ocasiones no han entendido nada, también están cansados de sus tachones en rojo en sus cuadernos y anotaciones, de no poder integrar las normas ortográficas o las tablas de multiplicar… se sienten agotados y ni ellos mismos saben lo que les pasa, no encuentran respuestas, pero sí miradas de desaprobación o frases que duelen y hacen mella en la autoestima: tú eres muy inteligente, si no apruebas es porque ¡¡no te da la gana!!, ¡¡eres una vago!!, ¡¡siempre estás cansado!! Ayer lo sabías hacer, ¿por qué no hoy?, ¡¡ me estás tomando el pelo!!, ¡¡ para lo que te interesa, te esfuerzas!!

¿Quién de nosotros podría resistir esta presión a diario en su puesto de trabajo?

 

Antes de encontrar respuestas… 

No suele ser sencillo para una familia encontrar la respuesta que tanto anhela. Normalmente suelen recorrer el mismo circuito, etc., otorrino, oculista, neuropediatra y normalmente todo está perfecto, con lo cual seguimos pensando en casa que nos torean, que no quieren trabajar y como en el colegio también tienen la misma sensación acabamos cayendo en un despropósito de “buenos consejos” como que el niño lea sí o sí cada día, clases de repaso, veranos cargados de deberes, castigos por falta de motivación y de esfuerzo, etc.

Ellos nos cuentan que se sienten “inútiles o tontos” y empiezan a somatizar (dolores de barriga, de cabeza, pesadillas, mareos, ansiedad, fobia escolar, depresión…).

Pero, si tienen suerte, tal vez alguien al escucharles les dice que todo lo que están viviendo y todo lo que sienten tiene un nombre y que posiblemente puede ser DISLEXIA.

“Tan sólo si nuestros hijos e hijas tienen adaptaciones no significativas podrán aprender según sus características y podrán estar en igualdad de condiciones, teniendo éxito académico, lo cual significa para ellos que… ¡PUEDO APRENDER! Y si un niño o niña aprende, es feliz.”

La familia buscará un profesional especializado en Dificultades Específicas del Aprendizaje (DEA), ya sea en su centro educativo o con algún profesional externo y después de pasarle las pruebas correspondientes tendremos, si es el caso, la confirmación… nuestro hijo o hija NO es vago…TIENE DISLEXIA!! Una de las herramientas que nos puede servir a la hora de detectar una posible dislexia en casa y en el colegio es el Protocolo de Detección, PRODISLEX.

 

Ahora ya sabemos lo que pasa

Tan sólo se trata de una forma diferente de aprender, son niños, niñas y adolescentes muy inteligentes cuyo cerebro procesa la información de forma distinta. Necesitan imágenes para las palabras, para aprender a leer, necesitan reforzar la conciencia fonológica y poner imágenes de nuevo para los sonidos de las letras. De esta forma, podrán identificarlos y recordarlos cuando los vean en un texto. Es genial poder aprender a través de todos los sentidos (metodología multisensorial) y con estilos alternativos al tradicional (leer, memorizar, hacer resúmenes, copiados y deberes), aprendizajes significativos, por proyectos, por ambientes, aprendizaje cooperativo, etc.

Desde el primer momento que contamos con el diagnóstico hay que poner en marcha en todas las asignaturas y sea cual sea la etapa educativa (primaria, secundaria o bachillerato) las adaptaciones no significativas (el alumno trabaja los mismos contenidos que el resto del alumnado, pero el acceso y la metodología para acceder al aprendizaje puede y deber ser diferente). Tan sólo si nuestros hijos e hijas tienen este tipo de adaptación metodológica o de acceso, podrán aprender según sus características y podrán estar en igualdad de condiciones, teniendo éxito académico, lo cual significa para ellos que… ¡PUEDO APRENDER! Y si un niño o niña aprende, es feliz. No podemos pretender que nuestros hijos e hijas estén motivados y felices si no aprenden y más cuando ellos son inteligentes y se dan cuenta de que algo está fallando.

“Es realmente esencial quitar la etiqueta negativa que injustamente se les ha puesto y dar respuestas y hablar con normalidad de todo lo que les pasa.”

Para poner las adaptaciones en marcha, la mejor referencia que podemos tener a nuestro alcance es el Protocolo de Actuación en Dislexia, PRODISLEX. Se trata de una herramienta sencilla para saber cómo actuar y cómo poner las adaptaciones en marcha. Es necesario pactar entre la familia, el niño o niña y el centro educativo las estrategias que se pondrán en marcha para que, de esta forma, todos y todas sepamos lo que tenemos entre manos y exista una buena coordinación y un buen trabajo en equipo. El niño, niña o adolescente tiene que sentir que se le tiene en cuenta, ya que nadie mejor que él puede saber qué herramientas necesita. También es imprescindible NORMALIZAR el trastorno de aprendizaje en casa y en el colegio, poder hablar con normalidad y explicar a través de un cuento, un documental, una película o una charla, lo que es la dislexia. Dar a conocer todo el potencial que presentan estos niños, niñas y adolescentes y buscar referentes de éxito para poder motivar y trabajar la autoestima. Grandes personajes, artistas, escritores, cocineros, deportistas, pintores, escultores, arquitectos, etc. han sido y son disléxicos, algunos de ellos como: Albert Einstein, Picasso, Edison, Steven Spielberg, Harrison Ford, George Clooney, John Lennon, Agatha Christie, Norman Foster…

Es realmente esencial quitar la etiqueta negativa que injustamente se les ha puesto y dar respuestas (etiqueta positiva) y hablar con normalidad de todo lo que les pasa. De esta forma los amigos y la familia podrán empatizar con ellos y no juzgar fácilmente. La empatía y el respeto a la diversidad son herramientas gratuitas y están al alcance de todos y todas, hagamos un buen uso de ellas.

 

Recomendamos:  

  • Películas sobre Dislexia: “Taare Zameen Par”. 
  • Protocolos de detección y actuación: “PRODISLEX: www.disfam.org/prodislex”
  • Documental: “La Dislexia, Un Trastorno Invisible” y “Palabras al Viento”.
  • Novela para adolescentes y adultos con y sin dislexia: “Como Pez en el árbol”.
  • Cuento sobre dislexia: “Hugo tiene dislexia”.

 

DISFAM:

Web: www.disfam.org

Facebook: www.facebook.com/disfam

Teléfono: 971 10 11 00